Y así llegué a mi casa, y abrí uno de los DVD’s que compré en Londres: concierto de U2 en Sydney año 1.993, gira ZOO TV Tour. En esa gira de U2 fui al primer concierto “en condiciones” de mi vida, 22 de Mayo, Estadio Vicente Calderón, diecinueve años, dos semanas de telefonista en el Colegio Mayor para sacar pasta para pagar la entrada (3.900 ptas) y la ilusión de un niño la noche del 5 de enero. Teloneros, Los Ramones. A medida que avanzaba el DVD se me seguía poniendo la piel de gallina al ver a Bono convulsionándose ante los primeros acordes de Zoo Station, el montaje audiovisual con mensajes en los monitores agolpándose como abejas en un panal, la catarata de luz en Where the Streets Have no Name, la llamada al Hotel Palace, el silencio de gargantas unidas con One, el minishow en el escenario secundario con Angel of Harlem, The Edge como un autómata desgranando Numb, el sudor helado con With or Without You, los coros de todo el estadio con Pride, Bono vestido de Mefistófeles con Daddy gonna pay for your crashed car. Quizás fuera porque se trataba de mi primer concierto en una plaza “de primera” y con un grupo “como un vitorino” pero creo que, sin duda, fue la mejor época de U2 (les he visto más tarde en POP y Vertigo) y con el mejor repertorio de canciones: Achtung Baby en estado puro, el disco que – desde mi punto de vista – les reinventó y cambió la forma de entender el pop en los años noventa. Revisitando ese concierto, esta vez en el DVD de Sydney, pasaron los minutos y los pitillos con una sonrisa en la cara y los recuerdos de la mejor época de mi vida (como estudiante) acompañándome, cuando cada día era un capítulo por escribir, aprender de todo y de todos la ley y los sueños tenían sentido sin explicaciones ni condiciones. Para mí también hubo un antes y un después de ese concierto en el Calderón: tras ese día ya había visto, sentido, vivido un concierto de un grande, aunque para mi desgracia los grupos que me apasionaban estuvieran separados o no pisaran España (la vida me hizo visitarlos a Wembley y que me devolvieran la visita a España este mismo año). Pues bien, esta sensación de plenitud y nostalgia al contemplar el DVD editado…13 años más tarde, compensó todas las vicisitudes anteriores. Por cierto el otro DVD que compré… Blade Runner, versión del Director: sin comentarios (y con unicornio).

A algunos quizás todo esto le parezca una chorrada y vayan a un concierto como el que va a comprar el pan, seguro que en el futuro van a ahorrar mucho dinero, pero no les envidio, al contrario, les compadezco, no han tenido la suerte de tener el alma pegada a los oídos. Como decía Lope de Vega en su poema acerca del amor no se trata de explicar lo que se siente ante esa experiencia: quien lo probó, lo sabe.

